3.- Un café con sabor a nostalgia

Hoy es uno de esos días en los que las palabras juegan como niños a las escondidas; se resisten a ser encontradas para dar inicio a la publicación de hoy… ¡Vengan ya, tenemos que empezar!

He escuchado muchas veces hablar del «bloqueo del escritor», que es como cuando tienes un día en el que simplemente no puedes pensar en qué decir o cómo continuar escribiendo. Es como si tu creatividad decidiera tomar un descanso sin previo aviso.

A veces tienes muchas ideas en la cabeza dando vueltas, mezcladas con una serie de emociones, pero cuando te sientas frente a la pantalla, simplemente… no fluyen. Es como si las palabras se escondieran y te dejaran buscando el punto de partida perfecto.

A veces ocurre porque sientes miedo de mostrarte vulnerable, de mostrar tus sentimientos y emociones tal cual son. Sientes miedo de que conozcan tus puntos débiles y de dejar de lado esa imagen de fortaleza o tranquilidad que siempre llevas contigo.

Esta es precisamente la sensación que me prometí a mí misma que no permitiría que me frenara al escribir, ya que fue la primera regla que me establecí al comenzar este blog.

Es por eso que hoy decido compartir mis sentimientos con ustedes y me dispongo a exponer una serie de cartas mentales que he estado escribiendo durante mucho tiempo; cartas que me hacen regresar a algún momento del pasado y «decirme» cosas que me hubiera gustado hacer, escuchar o saber cómo iban a terminar.

Esta vez, lo hago para empezar a cerrar los capítulos del pasado y así dar inicio —o retomar— las primeras líneas de mi nuevo libro de vida en el futuro.

¿Y tú, tienes cartas para tu yo del pasado? Te invito a escribirlas y, si lo deseas, también a compartirlas. Este es un espacio seguro, yo invito el café 😉

Los invito a leer “Carta N°1 a mi yo del pasado”. Espero que la disfruten, va muy bien para cerrar esta semana.

La Vane…y su café

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