8.- «Oportuna oportunidad»

Hoy recuerdo cuando tenía 15 años. Estaba en el colegio, y uno de los «juegos» de moda era llenar el «SLAM BOOK». Se podría decir que era una especie de «red social» (ante la ausencia de internet, Facebook, Instagram, etc.). Era un cuaderno que se pasaba entre amigos, y cada persona debía responder preguntas específicas, como su nombre, edad, gustos, disgustos, secretos, etc.

Era una especie de diario compartido para conocernos mejor y compartir información personal. Se utilizaba como una forma divertida de interactuar y conocer más sobre los demás. Como era de esperarse, juego de adolescentes, siempre estaba presente la clásica pregunta: ¿quién te gusta? O «hazme una pregunta» y «déjame un recuerdo», preguntas que se volvían «las más trascendentales» a esa edad.

Hoy quiero contarles sobre esta última pregunta: «déjame un recuerdo».

Un día de setiembre, fecha muy propicia para repartir este cuaderno, esta especie de red social de la época, entre mis amigos. La noche anterior, eligiendo el cuaderno, llenando hoja por hoja con una pregunta a modo de título, decorándolo y listo para hacerlo circular entre todos.

Era tan importante como enviar una invitación de amistad en las redes sociales, ya que este cuaderno podía hacer que llegara a compañeros de clases a los que quería conocer de otros años escolares (sobre todo a los del último año). En esta ocasión, no quiero contarles exactamente sobre mi experiencia con este cuaderno, la cual fue muy reveladora. Hoy me quiero centrar en un compañero de clase, solo recuerdo su nombre: Celso.

Celso llegó a nuestra clase ya teniendo el año muy avanzado. Era muy blanco, con cabello negro, alto y extremadamente tímido al nivel que no hablaba con nadie y siempre estaba solo. No participaba activamente en las clases. Yo, con mi inquieta juventud y con ánimos de siempre tener amigos, buscaba saludarlo como si lo conociese de siempre, el me sonreía. Como parte de mi red social (y la curiosidad de todos mis amigos), le entregué este famoso cuadernito lleno de preguntas. Era una curiosidad general tratar de conocer quién era este misterioso joven, del que solo se le podía robar una ligera sonrisa.

Confieso que no recuerdo sus respuestas. Recuerdo su letra (más grande de lo usual, para mí), la presión del lápiz quizás un poco más fuerte de lo que lo hacían los demás, ocupaba, en sus respuestas, mas espacio que los demás (2 renglones y no uno como todos), pero sí recuerdo, ante la pregunta «déjame un recuerdo», él escribió esto:

«Claro de luna, estás sobre mí,
lo malo pasa, lo bueno queda…
………………………………………………….
solo para encontrar
,su oportuna oportunidad.»

(Los puntos suspensivos indican que no recuerdo lo que iba en esa parte del verso).

No sé por qué este pequeño párrafo caló tanto en mí, al nivel que hoy, después de varias décadas, lo tengo muy presente. Independientemente de lo sencillo del párrafo, y hasta podría decirse que muestra redundancia en la última frase, siempre me quedó la duda de qué podía estar pasando por la mente de Celso en ese momento, qué situaciones estarían pasando por su callada personalidad y si quizás era una forma de querer decir algo sin decirlo.

Después de 20 años de haber terminado el colegio, me enteré de que Celso sufría de esquizofrenia. Sé que terminó internado, pero no conozco más detalles de su situación en este momento.

Independientemente de lo que podría estar pasando por los pensamientos de Celso, influenciado quizás por las voces, que para él eran verdaderas o alguna situación por la que él podría estar pasando, de alguna forma manifestaba lo que todos buscamos: encontrar esa «oportuna oportunidad», ya sea en un momento de caos (como al parecer lo sentía) o en un momento de análisis interno y calma, en el que queremos redefinir nuestro propósito y/o camino de vida.

También me hace reflexionar en que cada persona es un mundo, que todos tenemos nuestras propias voces internas y que estas se vuelven más intensas cuando nos sentimos en un remolino de situaciones y emociones, introspección o de análisis ante una situación o momento.

Tengan en cuenta que no soy psicóloga ni especialista en analizar la psique humana, sin embargo, creo que con el nivel de empatía y observación que he podido desarrollar con el tiempo, aunado a mi experiencia personal, puedo afirmar que cada persona tiene una hermosa historia y situaciones que las llevan a ser lo que son hoy: más calmadas, más intensas, más seguras, más temerosas, más vulnerables, y antes de emitir juicios, es importante entender el contexto en el que se encuentra y todo lo que lleva «en su mochila» que la hacen ser lo que es hoy en día.

¿Y la «oportuna oportunidad»? ¿Por qué causa tanta relevancia en este texto? Porque creo que de alguna manera, siempre estamos en la búsqueda de esa respuesta, ya sea en lo profesional, lo personal, situaciones fortuitas, o no, que generan un cambio radical en ti, que te llevan a la #PAUSA y te hacen pensar si realmente estás en camino a lo que realmente eres, tu esencia, o simplemente continúas con un modelo tradicional y tranquilo.


Quisiera poder darles la fórmula secreta para encontrar esa «oportuna oportunidad». Yo aún no la sé, la sigo buscando y espero encontrarla pronto.

Solo les puedo decir que hallarla puede ser más difícil de lo que se piensa, implica mucho cuestionamiento y análisis respecto a lo que haces y hacia dónde quieres llegar. Es aislarse de influencias externas y tratar de tomar el control de tu vida con tus gustos, tus deseos y sueños.

¿Es simple el proceso? Pues no, te quiebra y desarma, y el reto es cómo rearmas esas piezas de la forma correcta para encontrar tu propio «diseño» y camino.

¿Te vas a equivocar al «rearmarte»? Yo creo que sí, que es posible, hasta que encuentres tu propia forma y sentido. Parte de ese proceso es aceptar tus errores y aciertos, habilidades y debilidades, y, sobre todo, aceptar que debes hacer el cambio, por ti inicialmente y luego por los demás.

Conócete: ¿Quién eres realmente? ¿Eres feliz con lo que eres hoy? ¿Estás satisfecho/a con lo que has avanzado hasta hoy? ¿Estás dispuesto/a a dar el cambio? ¿Es momento de hacerlo?

Recuerda, todo se hace paso a paso.

Es difícil, sí, y créeme que lo sé, pero te animo a tomarte un café (o té, pensando en todos mis amigos) y hacerte estas preguntas. Las respuestas que encuentres te pueden sorprender más de lo que imaginas.

…frase que quedó marcada para siempre en mi memoria, y no le había encontrado sentido hasta hoy:

«Solo para encontrar, su oportuna oportunidad».

La Vane… y su café.

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