En este camino de vida que llevo recorriendo, debo confesar que me muestra los distintos colores y matices que me llenan de sensaciones y sentimientos muy difíciles de describir. Con sus distintas tonalidades, solo puedo relacionarlo a toda vez que agarro un pincel, un lápiz de color o los distintos materiales con los que suelo pintar y tratar de plasmar mis sentimientos y emociones a ese momento.
Es un momento mágico. Es como si mi mano cobrara vida, con música de violines y chelo a todo volumen, y es como que simplemente me transportara a un estado paralelo: nada importa a mi alrededor, de forma intuitiva sé qué mezcla debo hacer para lograr el efecto buscado… sin teorías, sin lógica, sin nada forzado… solo lo siento. ¿Eso es lo que le llaman talento? No lo sé…
¿Qué tal si imaginas por un momento que tu vida es un lienzo gigante? Tú eres el artista de tal talento que eres capaz de crear tus propios destinos. Cada día, cada hora, cada instante es una oportunidad para sumergirse en ese lienzo y dar vida a tus sueños… ¡es como un portal hacia un mundo de posibilidades!
¿Cómo creo que se debe comenzar a pintar ese hermoso lienzo de vida?
Partimos de la inspiración, donde inicia todo. La inspiración, la defino yo, como ese brillo en tus ojos cuando miras al cielo estrellado y te das cuenta de que eres parte de algo más grande. Es el suspiro que escapa de tus labios cuando te sumerges en una pieza de música que te estremece el alma, mientras disfrutas de ese primer sorbo de café por la mañana, cuando el mundo aún está en silencio y lleno de promesas.
¿Y luego qué sigue?
La creatividad, como un pincel mágico, esa herramienta que te permite transformar las ideas en realidad. Así como un artista ve un lienzo en blanco y visualiza su obra antes de que la primera pincelada toque la tela, nosotros debemos visualizar nuestros sueños con la misma intensidad y claridad, como cuando el vapor del café se eleva de la taza y se convierte en un mágico danzante que es capaz de envolverte en mil y un sensaciones y emociones.
El tiempo: No hay un tiempo perfecto para terminar de pintar un lienzo en blanco.
Así como un pintor aplica capa tras capa de pintura con cuidado y detalle, nosotros debemos avanzar con paciencia hacia nuestros sueños. A veces, la vida nos desafía, nos presenta obstáculos inesperados y nos hace retroceder. Pero cada vez que nos levantamos y continuamos, añadimos una nueva pincelada a nuestra historia, nos acerca un poco más a un día lleno de oportunidades.
La Pasión: el fuego que enciende el alma. La pasión es el fuego que arde en nuestro corazón cuando pensamos en nuestros sueños. Es lo que nos hace levantarnos por la mañana con una sonrisa en el rostro y un brillo en los ojos, y nos hace ser fuertes para seguir avanzando, a pesar del dolor que puedas sentir, ellos siempre serán tu mejor estímulo.
“La gente”: Ningún artista está 100% solo. Puede tener momentos de aislamiento, pero también es necesario tener a la gente a su alrededor: esos amigos, familiares y mentores, o hasta incluso desconocidos, se vuelven nuestra galería de apoyo. Compartir nuestros sueños con otros nos conecta de manera profunda y significativa. Son ellos quienes nos alientan en los momentos difíciles, mientras compartimos historias y risas, y planeamos nuestro futuro.
Así que, en este lienzo de la vida, te invito a tomar tus pinceles, disfrutar de una taza de café y sumergirte con pasión y creatividad.
Cada día es una oportunidad para añadir pinceladas de color y significado a tu obra maestra en progreso. Algunos días tendrán tonos cálidos, otros tonos grises, y eso es parte de esta gran obra maestra que terminará en un maravilloso resultado: TU VIDA.
Preparo mis colores, música y una taza de café, estoy lista para la obra de hoy… 😉
La Vane…y su café