16.- La «vibra»

A veces, en esos momentos de calma, cuando el mundo parece detenerse un instante, me pongo a pensar en esa curiosa palabra que tanto usamos: «vibra». ¿Te has detenido alguna vez a sentir realmente lo que eso significa? No hablo de complicadas teorías o términos científicos, sino de esa sensación pura y simple que todos experimentamos.

Es curioso cómo, sin necesidad de entender los entresijos de la ciencia, todos de alguna manera «sentimos» las vibras.

Es como una danza silenciosa que ocurre en el fondo de nuestras interacciones diarias, en nuestras soledades y en nuestras alegrías compartidas. Una especie de intuición emocional que nos dice si algo (o alguien) nos hace sentir bien, nos llena de energía o, por el contrario, nos deja con una sensación de pesadez, de cansancio.

Hace poco, en una sesión con mi psicóloga, ella me explicaba sobre las frecuencias de las emociones y esa “vibración” que emite cada una.

En este caso, se explica como “frecuencia alta” para aquellas emociones que podríamos llamar “positivas”, que nos generan alegría, euforia, entusiasmo… y que esta vibración es tan alta que puede percibirse por otras personas.

Asimismo, tenemos las emociones de “frecuencia baja”, que son las que, aunque no quisiera etiquetarlas como negativas, sino como las “incomprendidas”, que están relacionadas con la depresión, tristeza, melancolía.

Investigando un poco más sobre esta teoría de las emociones, me encontré con estudios científicos que van más allá de solo “una sensación” que sentimos o percibimos.

La ciencia detrás de las Frecuencias Emocionales

Aunque la idea de medir emociones en términos de frecuencias es más metafórica que literal, existe evidencia científica que respalda la influencia de las emociones en nuestro bienestar. Por ejemplo:

  • Investigaciones Neurocientíficas: Estudios en neurociencia han demostrado cómo diferentes emociones activan distintas áreas del cerebro y pueden tener un impacto significativo en nuestro sistema nervioso.
  • Impacto en la Salud Física: Investigaciones, como las de Bruce Lipton en «La Biología de la Creencia”, indican cómo las emociones pueden afectar nuestra biología, influyendo en la salud y el funcionamiento de nuestro cuerpo.

¿Puedo cambiar, transformar o modificar estas emociones?

Si me preguntan, responderé sinceramente que no lo sé. Trabajo en eso diariamente (no es fácil) y, justamente, tratando de entender y manejar estas vibraciones es que, en mi caso, el distanciamiento e introspección son parte de mi proceso (y eso implica mi silencio y alejamiento, y las personas más cercanas a mí lo saben y lo entienden… gracias por ello). Sin embargo, investigando un poco más, existen algunas técnicas que te permiten mejorar “estas vibras” y quería compartirlas con ustedes:

  • La Meditación: Puede ayudar a regular las emociones y aumentar la consciencia, practicada de forma regular.
  • La Actividad Física: Libera endorfinas, neurotransmisores que generan una sensación de bienestar, como se ha estudiado en múltiples investigaciones.
  • La Expresión Creativa: Es una poderosa herramienta para procesar y transformar emociones. El arte, la música y la escritura son formas de expresión que pueden ayudar a elevar las frecuencias emocionales.
  • La Respiración Consciente y la Relajación: Son técnicas efectivas para calmar la mente y el cuerpo, reduciendo emociones de baja frecuencia como el estrés y la ansiedad.
  • Mantener Relaciones Sociales Saludables y Positivas: Es fundamental para el bienestar emocional, estas conexiones pueden fortalecer emociones de alta frecuencia como el amor y la alegría.

Entendiendo “Las Vibras”

En este paso por la vida, he aprendido a prestar más atención a estas “vibras”. No necesito gráficos ni ecuaciones para saber que cuando estoy feliz, cuando amo, cuando me siento en paz, hay una ligereza en mi ser, una especie de resonancia positiva que parece elevarme. Y, por otro lado, el miedo, la tristeza, la ira, traen consigo una especie de peso, una vibración más densa que parece arrastrarme hacia abajo.

Creo que, de alguna manera, estas vibras son el lenguaje secreto de nuestras emociones, una forma en que nuestro interior se comunica con nosotros y con el mundo. Y, aunque no siempre entendamos su ciencia, su influencia en nuestra vida es innegable.

Lo que sí puedo afirmar es que lo más importante en cada una de estas vibraciones es aprender a “disfrutarlas”, sentirlas sin miedo a ocultarlas, son parte de mí y de ti, trata de entender cada una de ellas, como alguien me dijo en un momento: “disfruta cada una de estas emociones”. Al inicio parece trillado, pero una vez que entiendes que son parte de tu ser, empiezas a percibirlas de una forma que aún no tengo palabras para explicar.

Por eso, me parece fascinante explorar cómo podemos aprender a escucharlas mejor, a entender qué nos dicen sobre nosotros mismos y cómo podemos, quizás, aprender a dirigir esta danza emocional hacia un ritmo que resuene con lo que buscamos en la vida.

Recuerda: ten presente que cada emoción, sea de alta o baja frecuencia, es parte de tu experiencia humana.

Aprender a navegarlas es aprender a danzar al ritmo de tu propia vida, una danza que es única, hermosa y profundamente tuya.

Recuerda que no estás solo, siempre estaré aquí para escucharte.

La Vane…y su café.