25.- El poder de tus manos

¿Has sentido que tus pensamientos se acumulan en tu mente como si fueran un rompecabezas sin resolver?
¿Has sentido que, de pronto, pasas por una serie de situaciones que te hacen sentir en una montaña rusa emocional? Momentos en los que no sabes si hacer más es mejor o simplemente es necesario hacer una pausa. Esos instantes en los que no tienes claro qué hacer para canalizar todo lo que sientes.

Debo admitir que pasé por un momento así. Me paralicé. No encontraba el camino para avanzar y, en mi caso, decidí aislarme. Tenía que ordenar mis pensamientos… pero estos parecían enredarse más, como un nudo mental y emocional que no lograba desatar.

Es en esos momentos cuando sientes, o crees (porque a veces es fácil ahogarse en un vaso de agua), que has tocado fondo emocionalmente y te sientes perdido. En medio de ese enredo mental, busqué formas de salir adelante. Me repetía que tenía que dejar de sobrepensar para encontrar una solución. Fue entonces cuando alguien me dijo algo tan sencillo, pero tan poderoso, que marcó la diferencia:

“Usa tus manos”

Me explicaron que las manos están conectadas con el cerebro y que pueden ayudar a darle orden a nuestros pensamientos. Al principio, lo tomé con incredulidad, pero luego pensé: ¿Qué podía perder?

Recordé la sensación que me daba cada vez que utilizaba las manos para pintar, crear, cocinar… Nunca lo había relacionado directamente con «poner orden» en mi mente. Decidí investigar más y, sobre todo, ponerlo en práctica.

El poder de usar las manos

Hay algo casi mágico en el acto de poner en movimiento las manos:

Escribir: Cuando escribimos a mano, las ideas que parecen caos en nuestra mente se vuelven tangibles. Al plasmarlas en papel, todo empieza a acomodarse por sí solo.

Crear con intención: Actividades como pintar, tejer o esculpir nos sumergen en un estado de enfoque profundo. Incluso cuando no tenemos claro qué estamos haciendo, el movimiento y la repetición ayudan a soltar tensiones.

La simpleza del contacto: Trabajar con arcilla, sembrar plantas o cocinar nos conecta con lo esencial. Estos momentos nos anclan al presente y nos recuerdan la importancia de lo básico.

Las manos tienen la capacidad de transformar lo intangible en algo concreto. Con cada movimiento, no solo creamos algo físico, sino que despejamos la mente y encontramos respuestas donde antes solo había confusión.

Cuando sientas que las ideas no fluyen o que todo se siente abrumador, prueba con algo sencillo: escribe, dibuja, amasa, ensúciate las manos. Porque a veces, lo que necesitas no es pensar más, sino hacer más.

Atrévete a liberar tu mente a través de tus manos

No importa si crees que no eres “bueno” en algo manual o si sientes que no tienes tiempo; lo importante es comenzar. Ese simple acto de mover las manos, de crear, de conectar con el presente, puede ser lo que necesitas para soltar esa maraña de pensamientos que llevas dentro.

A veces, las respuestas no están en pensar más, sino en permitirte sentir y fluir. Porque cuando haces algo con tus manos, estás diciéndole a tu mente que estás listo para soltar el caos y darle forma a la calma.

Entonces, ¿por qué no intentarlo? Toma un lápiz, una hoja, un pincel, un pedazo de masa o simplemente tus propias manos. Déjalas moverse, crear, expresarse. Quizás en ese acto sencillo encuentres lo que tanto buscas: claridad, equilibrio y una versión más libre de ti mismo.

Tomando un sorbo más de café….es momento de poner ¡manos a la obra! 😉

La Vane…y su café.

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